Son defectos graves y no visibles a simple vista al comprar un inmueble. El comprador los descubre después de firmar el contrato y pueden afectar el uso, la seguridad o el valor de la propiedad.
Humedades o filtraciones no detectadas
Instalaciones eléctricas o de fontanería defectuosas
Estructura dañada (grietas importantes, cimientos)
Termitas, carcoma u otras plagas ocultas
Problemas legales como derramas no informadas o construcciones no declaradas
Según el Código Civil (art. 1484), el vendedor responde si los defectos:
Hacen la vivienda impropia para su uso
Disminuyen significativamente su utilidad
No fueron visibles en el momento de la venta
Acción redhibitoria: cancelar la compraventa y recuperar el dinero.
Acción quanti minoris: conservar la vivienda, pero exigir una rebaja del precio.
Viviendas de segunda mano: el comprador tiene 6 meses desde la entrega.
Obra nueva:
10 años para defectos estructurales
3 años para defectos de habitabilidad
1 año para defectos estéticos
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